—Señor, López. El informe que me pidió.
Diana coloca la carpeta en el escritorio y le muestra una dulce sonrisa.
—Hiervo de deseo cuando pronuncias mi apellido.
Él pasa seguro a la puerta y la lleva a un rincón de la oficina, donde se dan besos y caricias.
—Dime, ¿Cuanto me amas?
—Robert, aquí no. Es nuestro lugar de trabajo y nos pueden ver.
Muy resuelto, trata de salir de la oficina para hablar con los empleados y ella le sostiene el brazo.
—¿Qué haces?
—No me gusta andar escondiendo mis se