Capítulo 27: Un piloto de carreras improvisado.
Estamos Pía y yo esperando en el pasillo del hospital para que la atiendan, hoy le corresponde control médico y un ultrasonido, no puedo quitarme la sonrisa del rostro, porque esto es algo que quería hacer.
—¿Esteban no se molestó contigo?
—No, él es muy comprensivo —me dice sin mirar, pero con tono acusatorio—. Él entiende que debas estar cerca, aunque no deja de sentir celos, pero no se molesta ni me deja sin hablar.
—Pía…
Pero nos llaman y entro con ella, ya quiero ver a mis niños.
El doctor