Al día siguiente cuando sonó la alarma de mi celular me levanté de la cama dándome cuenta que mi esposo ya no estaba en la cama, entré al baño a darme una ducha, una vez lista regresé a mi habitación. para vestirme, dirigiéndome hacia las escaleras, las bajé, acercándome a la cocina para desayunar con Gerard y mi hija, viendo a mi hija Celina y a mi esposo sentados en las sillas de la cocina desayunando.
—Hola mamá, quieres bollos, los ha hecho Vilueta y están riquísimos— me dijo mi hija
—Bue