Tiempo después
Me levanto al sentir una fuerte punzada en la parte baja de mi vientre.
—¡Dios, qué dolor! —empiezo a sentir como si me estuviera orinando y, cuando quito las sábanas, me doy cuenta de que he roto fuente—. ¡Ay, joder!
—¡Max! —grito como loca, y en menos de 10 segundos entra Max.
—¿Qué pasa, cariño? —Mira las sábanas y luego me mira a mí—. ¿Rompiste fuente? —dice mientras se queda parado como un estúpido.
—¡Max, no te quedes ahí parado, ayúdame que tu hijo ya va a nacer! —Él reacci