Al fin, hoy es el gran día. Hoy me caso con el amor de mi vida. Ya contaba los días y las horas para casarme con Max, y ahora estoy en casa con varias personas encargándose de ponerme hermosa.
- Carol, ¿dónde está Salvador? – miro a Carol, que no deja de comer dulces, lo que me causa risa, ya que desde que se enteró de que está embarazada no ha dejado de comer dulces. – Dios, Carol, deja de comer tanto dulce, le hará daño a la criatura.
- Tú no te metas, Lia, deja que coma mis dulces – ruedo los