Después de la propuesta de matrimonio, nos fuimos a casa. Al llegar, hicimos el amor en cada rincón, entre besos y caricias. La noche fue testigo de nuestro gran amor, de ese amor que será para toda la vida.
- ¿En qué piensas, nena? - Max acaricia mi espalda de arriba a abajo, haciendo erizar mi piel. Me volteo y lo miro a sus preciosos ojos.
- En cómo la vida nos cambió tanto. A pesar de todo lo que nos pasó, míranos ahora, con un hermoso bebé y a punto de casarnos por segunda vez.
- Para mí, l