Despierto al sentir un fuerte dolor en mi pecho. Cuando abro los ojos, veo que estoy en una habitación blanca y me doy cuenta de que estoy en un hospital. Intento levantarme, pero el dolor en mi pecho me obliga a caer de nuevo en la cama, llevándome la mano a esa zona. Veo que la puerta se abre y es Teresa.
—¡Lia! —corre hacia mí y se sienta a mi lado—. Qué bueno que ya despertaste, nos tenías muy preocupados.
—¿Qué me pasó? ¿Por qué me duele tanto el pecho?
—¿No recuerdas nada?
—Solo recuerdo q