Máximo Bulton
Estoy sentado en la sala de espera del hospital, esperando noticias de Lia. Cuando llegamos, ella tenía muy poco pulso y ya había perdido mucha sangre.
—Max, relájate, vas a hacer un hoyo en el suelo —miro a Thomas, que me está viendo preocupado junto con Carol, quien llegó hace unos minutos.
—No puedo. Llevo esperando mucho tiempo y no sé nada de mi mujer y de mi hijo —siento la mano de Patrick en mi hombro, dándole un leve apretón.
—Tranquilo, muchacho, ella es una chica fuerte.