Por Emma
Tuve un día distinto, por fin, luego de meses que me parecieron eternos, logramos juntar todas las pruebas, hablar con el juez y el fiscal y conseguir la orden judicial.
Pedro me traicionó, echó por la borda mi trabajo, transformó prendas exclusivas en mamarrachos que vendían en ferias de barrios y hasta en la calle.
Usó telas de mala calidad, las costuras no iban a resistir ni cinco posturas y la terminación tenía una desprolijidad que daba ganas de llorar.
No es que solamente diseñe para cierta élite, pero hay modelos que son de alta costura.
Es lo mismo que desarmen un saco sastre de Cartier y lo hagan con tafeta o una tela por el estilo.
El error de confiar en Pedro fue mío, porque él tuvo una diferencia con mi hermano, entonces lo sumé a mi proyecto.
Me equivoqué, porque no siempre los enemigos de mis enemigos, son mis amigos.
Esas palabras son exageradas, pero quiero que todo el mundo entienda mi punto de vista y que sepan que reconozco mis errores.
Suspiré profundamen