Por Emma
Cada día me cuesta más rechazar a Pupy.
Luego de ese día en que terminamos teniendo relaciones, en su oficina, sin poder ahogar el fuego que se apoderó de mí, contagiada por la intensidad de sus besos, tengo sentimientos encontrados.
Jamás pensé que mi jefe, con su sonrisa seductora, su encanto absoluto y esa seguridad total, que lo hacía dueño del aire, me cambiaría la existencia.
No sé cuanto voy a resistir.
Para evitar toda tentación, lo lógico es desligarme por completo de Textil N