—Ni siquiera quiso hablar conmigo —respondió el hombre cuando su bella mujer le preguntó por qué a su hermana no le había comentado nada, algo que sabía porque él mismo lo mencionó luego de decir que su madre estaba apenada con ella por la forma en que se comportó.
—¿Y eso? —preguntó la chica, recostada sobre las piernas de su amado mientras él le acariciaba el cabello.
—No sé —respondió el joven—, o, mejor dicho, en ese momento no lo supe; porque hace un rato me habló mi madre y me dijo que E