CAPÍTULO 44. Una apuesta muy especial
—Solo tienes que decir lo que quieres… —aseguró Ángel con una sonrisa oscura y si Sammy no hubiera estado demasiado estresada como para pensar en eso, se habría dado cuenta de que Ángel malvado era un Ángel muy muy sexy.
—OK… —La muchacha se mordió el labio inferior mientras cavilaba y él pasó saliva sin dejar de mirarla—. Cuando tú asumiste la dirección de mi parte del conglomerado, hace cuatro meses, Guillermo se quedó sin forma de meter las manos directamente en el dinero de la empresa. Sin