CAPÍTULO 43. Era mejor correr
Sobraba decir que para cuando Sammy abrió los ojos a la mañana siguiente, ya estaba sola. Probablemente Darío hubiera tenido buen cuidado de saltar de nuevo la barda de la casa antes del amanecer, pero creía recordar algo así como un «Te amo» en medio de sus sueños.
Se dio la vuelta, mirando al techo y evaluó los daños, pero antes de que pudiera lamentarse, alguien tocó a la puerta de su habitación y un segundo después Lory asomó la cabeza.
—¿Sam? ¿Qué haces todavía aquí? ¡Pensé que ya estabas