CAPÍTULO 13. Tú nunca decepcionas, bestiecita
—¿Lista princesa?
A Sammy le había durado dos segundos la estupefacción porque iban a estar tres meses en aquel lugar antes de que llegara un alma a rescatarlos, pero de repente ese pedacito de ella que se estaba volviendo fuerte solo había asentido con firmeza.
—No pasa nada… ¡No pasa nada! ¡Tres meses no son nada! —había sonreído con entereza—. Tenemos una casa, comida, agua, camas, ¡champú!... Solo son unas vacaciones exóticas, ¿cierto?
En cualquier otro momento habría puesto el grito en el