CAPÍTULO 12. ¿Dónde están todos?
Sammy sonrió, no podía hacer otra cosa cuando veía la tierra tan cerca.
—¡Casi llegué! —gritó emocionada, golpeando el pecho de Darío, que se hundió un poco bajo su peso.
—Casi llegaste, princesa —murmuró él, mirándola con aquellos ojos penetrantes que le aceleraron a Sammy el corazón—. ¡Vamos!
La muchacha reunió sus últimas fuerzas a pataleó con él hasta la orilla. Fue la primera en salir, mientras Darío remolcaba las cosas que habían llevado, cuando un grito suyo lo hizo reaccionar.
—¡Diabloo