Mundo ficciónIniciar sesiónMenos mal que mi malestar se fue. Al llegar a casa, Helga me dio un remedio casero, que según me dijo, era totalmente efectivo. Y tenía razón, al cabo de un rato, ya no tuve ninguna molestia.
Estoy tan cansada por el trabajo, que solo quiero relajarme durante horas, mirando películas.
Dejamos a Nana en la cocina y nos vamos a nuestra habitación.
—Te ves pensativa. ¿Sucede algo?
—No mucho. Por un lado, me qued&ea







