9. ENTRANDO A LA OSCURIDAD
—Puede soltarme —Cristina murmuró, todavía con la mano de René en sus mejillas; saliente ya para esos momentos—. Alguien nos vería. Y llegará tarde a la fiesta de su “hermano”
La mención de Río en los labios de Cristina generó, por primera vez, un caluroso enojo dentro de pecho de René. Mientras la sostenía, cercana, más claros eran sus ojos color verde. Estaba sonrojada por su toque. Su respiración continuaba agitada, pero su clara molestia salía por todo su rostro que, aún teniendo una cara r