8. RECUERDALO: ERES SUYA
Cristina hubiese mentido si eso no había sido una noticia que detuvo su corazón por algunos instantes. Tanto así, que el doctor temió que algo hubiese ocurrido. De manera que se acercó cuando escuchó sólo silencio por su parte.
—¿Señora García?
—¿G-gemelos? —la voz de Cristina salió en un delgado hilo. Sus lágrimas se habían agolpado ya en sus ojos, y no había forma de que pudiese temblar para disipar las penurias que había tenido. Se llevó las manos al vientre, y sollozó otra vez—. ¿S-son geme