13. BAJO SU PODER
«Estoy muerta.»
«No, no, no» No era posible. No podía ser posible. Ante el recuerdo que la azotó de pies a cabeza Cristina se arqueó en la cama y abrió los ojos de golpe, llena de sudor, jadeando con miedo y con la garganta seca. No había nadie en ese lugar que le dijera que había ocurrido. Seguía sola. Y seguía adolorida.
Sus lágrimas empañaban sus ojos cuando cayó de golpe a la realidad. Y bajó la mirada directamente hacia su vientre.
¿Cómo estaban sus hijos? ¿Dónde estaba? Cristina sollozó,