Rafael miraba su reloj con insistencia; estaba atiborrado de trabajo y había roto una promesa. Olivia se había mostrado muy ilusionada por ir a los viñedos junto a él, pero las obligaciones parecían no tener fin. También le preocupaba la situación de Catalina; temía que sus sobrinos no pudieran sobrellevar un golpe así, aunque, pensándolo bien, era preferible eso a que fueran testigos de una relación desgastada.
—¿Interrumpo? —dijo César anunciándose en la puerta.
—Pasa, llegas en el momento in