Capítulo veintiocho.
Las lágrimas de Hércules
Antonella.
Cuatro días… Habían pasado exactamente cuatro días desde el día que Dante desapareció de la sala del hospital sin despedirse, sin un pronto volveré.
Cuatro días de angustia por saber de él…
—Lo lamento, no debí hablar sobre la leyenda de la isla con Dante, nunca imaginé que él saldría corriendo a la Bahía de Ieranto.
Miré a Carina con cierto enojo, quizá no toda la culpa era suya, sino también de Dante por creer que esas perlas existían. ¡Era imposible!
—Sola