Alejandra
Me quedo muy quieta, mirando con atención los ojos oscuros de Jonathan, esperando en el fondo que me diga que solo se trata de una broma, pero el sentido común me dice que no sea idiota: nadie jugaría con eso, a excepción de Aaron, claramente. En sus ojos no hay más que sinceridad, si bien su revelación ha logrado que se me acelere el corazón y sienta un cosquilleo en el estómago como nunca antes, también me provoca un miedo fatal del que ni siquiera sé bien la razón.
— Jonathan, tú…