Jonathan
Al recuperar la conciencia, lo primero que llega con ella es el dolor. Bastante dolor. Cada músculo de mi cuerpo se siente entumecido y pesado, pero, ignorando todo eso, me esfuerzo por abrir los ojos para buscar a Alejandra.
Lo primero que veo es que estoy en un puto hospital. Trato de incorporarme, pero un latigazo de dolor se origina en mi costado y me obliga a volver a quedar acostado.
- ¡Maldición! -me llevo ambas manos a la zona adolorida, pero unas manos me sujetan de los hombros tomándome desprevenido. En cuanto miro el rostro familiar, me relajo-. ¿Dom?
- El mismo... solo quédate ahí acostado, ¿sí? No quisiera tener que vérmelas con tu jefa si te pasa algo mientras estás bajo mi cuidado.
- ¿Alejandra? ¿Cómo está ella? - Él me sonríe y regresa al sillón tras de él.
- Está bien. Me costó horrores convencerla de que se fuera a casa a descansar; estuvo todo este tiempo contigo.
El hecho de saber que ella está bien me reconforta. Dejo caer la cabeza en la almohada, más t