Alejandra
Permanezco con la mirada perdida al frente, estoy sola en el auto, Aaron dijo que se llevaría a Jonathan con él unos minutos para hablar o algo así, no me negué, en parte quería estar sola, necesitaba unos segundos para recomponerme, las ganas de llorar eran tantas, juro que hasta me duele la cabeza por el esfuerzo de intentar contener las lágrimas, pero ahora que se fueron no queda más que un vacío extraño en mi pecho, una sensación de ser pequeña, muy pequeñita en un mundo de gigan