Jonathan
Una vez que se cierra la puerta me recargo en la pared y me quedo muy cerca de ella, trato de escuchar... no por chismoso o algo así, pero la maldita sensación de incomodidad en mi pecho no desaparece, pero no se logra escuchar absolutamente nada, más que voces muy distantes y demasiado bajas, suspiro y me cruzo de brazos, el lugar está sumamente solitario, hay unas cuantas sillas de espera al frente, pero me mantengo en mi lugar.
— ¡Jonathan!
Alejandra grita mi nombre, en ese moment