Jonathan
Las yemas de mis dedos cosquillean. La piel de mi pecho se siente tan necesitada desde que me separé de ella; perdí el calor de su espalda desnuda filtrándose a través de la delgada tela de mi camisa. Mi piel, mi mente, todo mi ser pide más, desea más. Y lo jodido es que no de cualquiera, sino de ella.
Parece algo confundida al principio. Me obligo a poner algo de distancia. Una vez logro que el imbécil se aleje, me coloco en el lugar que ella ocupaba, delante de Alejandra, y me siento