Alejandra
Poco a poco voy recobrando la conciencia, la cabeza me punza y siento las extremidades pesadas, los recuerdos me llegan de golpe, son como un cubetazo de agua fría, abro los ojos de golpe, temiendo encontrarme desnuda sobre una cama en la habitación de Aaron, pero no es así. Estoy completamente vestida, sentada en una silla con los brazos atados a mi espalda, no es prometedor, pero sin duda es mejor que haber sido abusada por Aaron... Aaron... ese maldito.
— ¡AARON!.- grito con todas mis fuerzas, casi me desgarro la garganta, pero no es nada comparado con la rabia que me invade de golpe. — ¡PEDAZO DE IDIOTA! ¡BASTARDO! ¡TE VAS A ARREPENTIR DE ESTO! ¡MÁS TE VALE QUE ME DESATES EN ESTE INSTANTE!
Miro a mi alrededor, todo está completamente oscuro, no tengo la menor idea de a donde me trajo... agacho la mirada y forcejeo un poco, mis muñecas arden ante el roce de la cuerda que me mantiene inmóvil; suspiro y dejo caer la cabeza, apoyando la nuca en el respaldo de la silla...