De repente, el enojo, la ansiedad y el miedo desaparecen para dejar un extraño vacío en mi interior, dejándome completamente en blanco. Pero eso solo dura unos cuantos segundos, después, una oleada de emociones me golpea con tanta fuerza que no tengo idea de a qué aferrarme o cómo procesar todo esto; es como si una enorme ola me golpeara directamente en el rostro. Me percato de que tengo la boca abierta, así que la cierro.
Zar me observa atento, en completo estado de alerta, como si esperara qu