Jonathan
Sin pensármelo dos veces atiendo la llamada y me llevo el teléfono al oído. El grito de Meisy es tan fuerte que me veo obligado a apartarlo un poco.
—¡¿Por qué tardas tanto en responder?! ¡Alejandra no despierta, ella…! —el corazón se me detiene unos segundos para después volver a latir a una velocidad alarmante. Me pongo en marcha hacia la casa de ellas.
—¡¿Cómo que no despierta?! ¿¡Qué le pasó?!
—No sé qué le hizo Aaron, pero…
—¡¿Aaron?! —ese maldito sacó boleto ganador para un viaje