En un centro comercial de Mabi, Alana consiguió lo necesario para asistir a la boda. No habían encontrado en la mañana el juguete favorito de Martín y pasaron a una juguetería, él escogió unos dinosaurios y otras bestias de dientes filosos, muy diferentes de su muñequito suave y esponjoso. Qué rápido crecían los niños.
—Yo no quiero ir a la boda —dijo él cuando volvían a casa.
—¿Por qué no? Son ceremonias lindas y estás muy pequeño para quedarte solo en casa.
—Pero no quiero ir —insistió Mart