—Pues es una coincidencia, nada más. No dejes que algo así perturbe tu merecido descanso —dijo Ximena luego de que Alana le contara sobre su encuentro con Mateo.
—Hay algo en él que me inquieta, no sé qué sea. Tampoco sé cómo explicarlo.
—Ten a mano tu spray y recuerda lo fuerte que eres, Alana. Que ningún hombrecito te asuste, tú puedes con cualquiera que se cruce por tu camino, tienes el poder de una mamá leona.
Alana se despidió y se sirvió un té. Aprovechando que Martín dormía la siesta, fu