El semestre llegaba a su fin y, tras los últimos exámenes, venía el merecido descanso de dos semanas, algo breve, pero que aprovecharían lo mejor posible. Alana había planeado salir la primera semana con Ximena y la segunda pasarla en casa de su abuela, pero ahora debía incluir a su novio en sus planes.
—¿Llevas bloqueador, gafas, un bikini minúsculo? —preguntó Ximena.
—¿Como los que usas tú? Mejor voy desnuda de una vez. Quiero algo cómodo para nadar. —Alana metió lo que le faltaba en el bolso