Cap. 20: La nueva Emily.
Stefano se quitó el casco, dejando al descubierto su cabello despeinado y una sonrisa afilada, cargada de adrenalina. En ese lugar nadie conocía al vizconde Valenti; allí solo existía el Rayo, el tipo silencioso que conducía como si no tuviera nada que perder.
—Dile al de Turín que prepare su dinero —dijo Stefano, pasándole las llaves a Nico para un último chequeo—. Esos cinco mil me van a venir de maravilla.
—¿Problemas en el trabajo? —preguntó Nico, ajustando el carburador con destreza.
—Lo d