Desperté luego de un largo sueño, a pesar de que no lo necesitaba demasiado. En mi cuarto, un cartel dorado tenía mi nombre: “Sara”, para que no olvidara que todo eso me pertenecía. Zem me había dado tantos objetos valiosos que había perdido la cuenta. Pero ese cartel era uno de los mas preciados para mí. Era de madera de Cedro y mi nombre estaba grabado en oro. Quizás lo apreciaba tanto porque cuando era una niña, le había pedido a mi padre muchas veces tener un cartel con mi nombre en mi cuar