Un aullido insoportable hizo que me quedara sorda por unos minutos. La cabeza me dolía horriblemente y cerré los ojos por el resplandor de la luz. La loba aprovechó para clavarme sus garras cerca de mi cuello y logró caer al suelo, junto con los otros. Collin me sujetó de los brazos para inmovilizarme, justo cuando estaba por tomar la daga y atacar.
Tanya mordió mi brazo, arrastrándome. Dos lobos más llegaron para atacarme. Planeaban matarme lo más rápido posible, para que no pudiera defenderm