Logré dejar de sentir ese ardor terrible subiéndome por el cuerpo y a pesar de que no sería un remedio a mi cruel destino, fue tan reconfortante. Me enderecé sobre la cama. Mark no decía ni una sola palabra. El era muy distante cuando estaba preocupado.
—Derramar sangre no me devolverá el futuro. —le dije, tomando su mano entre las mías.
Apreté sus manos lentamente, para mostrarle que todo estaba bien, que yo estaba a su lado. Pero veía el odio plasmado en sus ojos. Él quería asesinarla.
—Deber