Zem
En la colina, el aire soplaba frío, el ambiente iba difuminándose con el cielo azul.
El pequeño no parecía en absoluto asustado y eso sorprendió.
—¿No me tienes miedo? —pregunté, entrecerrando los ojos.
Sonreí. Me recordó a Sara, en alguna forma, tenía una mirada similar. En especial cuando era desafiante. El niño siguió observándome fijamente como si incluso pudiera pelear conmigo si se lo propusiera.
Una parte de mi quería ir a darle a Julius el niño y olvidarme para siempre de él.
Cada v