Mundo ficciónIniciar sesiónDos días sin Cuchufleto, cuando se lo llevaron, no tuve más ganas de divertirme, regresamos a casa en silencio, un silencio demasiado doloroso. Contuve mis ganas de echarme a llorar. Daniel, solo condujo y cuando llegamos, los dos nos metimos a la ducha en silencio, no dijimos nada.
Estoy demasiado aburrida, sus pisaditas nos se escuchan. Y el dolor me apuñala de nuevo.
Ya son las 4 de la tarde. El proyecto de Daniel ya está en marcha, por eso tiene que irse desde muy te







