Capítulo 96. ¡Qué infantil!

Con la frente sudada y en medio de ese grito, Lizbeth se sentó en la cama mientras unos brazos fuertes la abrazaban.

—Shh... ya pasó, solo fue un mal sueño — le decía Sebastián mientras dejaba un beso en su frente. Ella, con la respiración agitada, se aferraba a uno de sus brazos.

—Fue demasiado real — insistió Lizbeth con ojos aguados, alzando la mirada para verlo a los ojos. — Nicolás me amenazó con dañarte si no me apartaba de tu lado… ¿Y si cumple con su amenaza?

—Ese imbécil no hará nada.
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