Capítulo 68. ¿Por qué no soy digno de ser el padre de tu hijo?
Lizbeth veía a Sebastián aún parado en la puerta con los ojos llenos de desilusión y una terrible opresión la hizo sentir que se quedaba sin aire.
—Yo…—comenzó a decir con voz temblorosa, pero él la interrumpió.
—Tengo cosas que hacer —le dijo frío antes de dar la vuelta sobre su propio eje.
Ella lo siguió, pero él iba a pasos tan apresurados que parecía correr de su presencia.
—Sebas, puedo explicarte— le voceó Lizbeth al mismo tiempo que él cerraba la puerta del despacho casi en su cara.
Lizb