Capítulo 64. ¡Esos labios!
Lizbeth se encontraba de pie frente a la secretaria del imponente despacho del rector del colegio, donde dedicaba sus días a educar mentes curiosas y jóvenes inquietos. El tic-tac del reloj de pared marcaba los segundos con una desgarradora lentitud mientras la secretaria deslizaba su mirada de un documento a otro, sin concederle acceso a la oficina.
El contenido del mensaje recibido en su bandeja de entrada seguía resonando en su mente, llenándola de incertidumbre y ansiedad. Esperaba que se