Capítulo 50. Si lo pienso bien, no soy tu esposa.
Lizbeth observaba con enfado las bolsas de ropa que Ana había comprado, las cuales mostraban el logo de la boutique que había visitado por solicitud de Sebastián. No entendía cómo la anciana no solo se había enterado de lo ocurrido, sino que también le había indicado a Ana a qué lugar ir.
—Regresamos aquí debido a tu plan, una esposa y una amante bajo el mismo techo — le reclamó Lizbeth alterada. La explicación de Ana sobre mudarse allí por un tiempo la sacó de quicio.
—Te expliqué anoche por q