Capítulo 49. Ella es la dueña de mi corazón.
Cuando Milena salió del edificio y se aproximaba al coche, Austin la saludó con un cálido:
—Buenos días, señorita Milena —. Ella correspondió con complicidad, provocando que Austin se sonrojara. No podía creer que ella hubiera memorizado su nombre desde su único encuentro.
Al subirse al asiento trasero, Milena se dirigió a Lizbeth con un brillo animado en los ojos.
—¿Cómo está mi embarazada favorita? — exclamó con alegría, depositando un cálido beso en la frente de Lizbeth. Y con su mirada, ll