Capítulo 38. ¡Encuentros desafortunados!
—Ana, ¿por qué golpeaste a Lizbeth? Estás actuando como una desquiciada— le gritó Maite, acomodándose junto a Lizbeth.
—Esta mujer ha arruinado mi vida. Hizo que todo sea más complicado de lo que era antes — gritaba Ana Fischer mirando a Lizbeth con rencor. —-Desde que ella y su madre aparecieron, todo se arruinó. No tiene ni un poco de vergüenza. Vino a vivir a esta mansión junto al hombre que descaradamente me robó. Se pasea por aquí como una reina, sin ninguna vergüenza. ¡Vete! ¿Qué haces a