Capítulo 20. ¡Seamos buenos amigos!
La mujer peleaba sin parar, hablaba tan rápido que todos, menos Lizbeth, se sentían mareados.
—No sabes que los ricos suelen convertir a mujeres como tú en amantes, mientras se casan con millonarias estiradas que te van a pisotear y a tratar como basura.
Soraya bajó la cabeza ante estas palabras.
Antes de que alguien le aclarara a esa mujer todo el rollo, ella comenzó a caminar como gacela hacia su hija. Sebastián, que pensaba que la golpearía, se interpuso, escondiendo a Lizbeth detrás de él