Capítulo cincuenta y cuatro. ¡Eres mi superhéroe!
Michael apretó los dientes al sentir el dolor en su costado, afortunadamente para él solo había sido un roce.
—Tranquila mi pequeña, todo está bien —se obligó a decir.
Por supuesto le dolía y la sangre tampoco se hizo esperar, pero no quería preocupar a su hija. Emma era muy pequeña para estar viviendo todo este asunto de odios y venganzas qué hasta el momento él no comprendía.
—¿Estás seguro? —preguntó Emma intentando, pero Michael asintió y se cubrió la herida con una mano.
Exactamente no sup