—¡Me estoy cansando de ustedes! Regresen a su trabajo y esta vez, háganlo bien.
Recriminó Fray a varios de sus empleados. Desde hace días se sentía nervioso y un tanto tenso. Las cosas no salían como él quería.
—No deberías tratarlos de esa manera —habló Ada, su esposa, quien estaba en la puerta escuchando la manera en que su esposo le gritaba a sus empleados.
—Solo de esa manera me respetan.
—¿Te respetan o te tienen miedo? —inquirió Ada.
—No importa lo que sienten, soy el alfa, el jefe y a q