Edon sonrío, me beso y aceleró sus movimientos. Una sensación recorrió por todo mi cuerpo y se acumuló en mi parte íntima, sentí una explosión de placer que me debilitó por completo, cada orgasmo era mejor.
Edon cayó sobre mi hombro, mientras controlaba su respiración y yo igual. Vi hacia la ventana, los rayos de sol, iniciaban a entrar por la ventana. Llevábamos más de una semana haciendo esto, me refiero a que Edon y yo dormiamos juntos, ya fuera en su habitación o en la mía.
Aunque se supo