Lo que me hacía falta, ahora la culpable de que Edon estuviera tirado en su cama con una fiebre a punto de matarlo.
Las palabras de Myriam resonaban en mi cabeza. Nunca había conocido a nadie que se enfermara por un rechazo. Caí en cuenta de que mi vida había cambiado por completo y aunque quisiera huir esto era imposible, nunca podría pasar una vida entera tratando de ignorar sobre este mundo fantástico.
Ahora solo me quedaba aceptar mi destino y ayudar. Puse un paño con agua fría sobre su f