—Gracias por lo que hiciste por Edon. —Me encontraba en el jardín con Myriam, tomábamos el almuerzo.
—Hice lo que me pediste y creo que funcionó.
—Hiciste mucho más. Edon tenía un semblante en su rostro que nadie más que tú podía ponerlo. Sé que tal vez es incómodo para ti en un principio, pero, aquí entre mujeres, mis hijos son guapísimos y besar a Edon no es algo tan desagradable.
Para nada desagradable. Besarlo fue algo que quisiera repetir, agregando algunas cosas más.
«No, Circe quita